¿HAS PERDIDO TUS DETALLES?

Las empresas españolas con actividad en el exterior deberán adaptarse al nuevo contexto impuesto por la crisis sanitaria generada por la COVID-19 para no ceder espacios que luego costará recuperar. Sin duda, uno de los elementos clave será la gestión de los riesgos de seguridad en viaje.

La actual crisis sanitaria ha supuesto el mayor desafío global en décadas. Nos enfrentamos a una amenaza que afecta a una cantidad inimaginable de sectores y ámbitos, a la vez que exige una respuesta rápida. Los cuatros meses que llevamos del presente año han sido más desestabilizadores que las pasadas cuatro décadas, de ahí que no podamos avanzar cómo se desarrollarán los meses que quedan hasta acabar el año. Sin embargo se mantiene la responsabilidad de las empresas con sus empleados, con su seguridad y bienestar independientemente de que realicen su labor en España o en el exterior.

La prevención como elemento clave

El Deber de Protección es la obligación legal y moral que adquieren por ley las organizaciones respecto a la salud, seguridad y bienestar de sus empleados desplazados internacionalmente por motivos laborales. De esta definición se infiere que si bien una empresa nunca será juzgada por los eventos que desencadenen una crisis sí será evaluada y tendrá que asumir su responsabilidad en base a su nivel de preparación y su capacidad de respuesta. Las organizaciones deben tener procedimentado cómo actuar cuando se despliegan en el exterior, contando con una política de seguridad en viajes que les aporte una estructura sólida; ésta deberá ser conocida por todos los integrantes de la plantilla.

En la actual coyuntura, en la que los viajes han sido cancelados, o limitados al mínimo indispensable, el foco se centra en los expatriados o desplazados. En una primera fase de actuación se podrá establecer quiénes son esenciales y quiénes no, lo cual permitirá conocer las personas que desarrollan actividades críticas y otras cuyo regreso a sus países de origen puede valorarse.

En el pasado ha imperado una visión reduccionista sobre en qué consiste cuidar de la salud de nuestros empleados. Hoy en día todas las organizaciones incluyen la protección de la salud mental de sus empleados entre sus prioridades. Estrés, ansiedad, soledad, sentimiento de rechazo o la gestión de toda la información que circula son algunos de los desafíos en esta crisis. Además, la transición de trabajar desde la oficina, donde contamos con medios y compañeros que facilitan el trabajo, a hacerlo desde casa también requiere orientación y guía, no es suficiente con entregar ordenadores portátiles. ¿Se han entrenado a los empleados en materia de ciberseguridad? Nuevas vulnerabilidades exigirán medidas de protección ad hoc. Se tendrá que explicar cuáles son los límites del uso de terminales de la empresa, acceso a redes wi-fi, comunica cualquier comportamiento fuera de lo normal…

Estrategias proactivas en situaciones de crisis

Cuando una empresa no controla el mensaje que llega a sus empleados, otro ocupará su lugar. Ya antes de la crisis de la COVID-19 planeaba el riesgo de las informaciones falsas o inexactas que podían dañar el prestigio de las empresas. Ahora la amenaza es que esta información llegue a los empleados, generando confusión, falsas expectativas o directamente pánico. Las decisiones que se adopten, por duras que sean, se deberán comunicar en interno de manera clara y transparente; en caso contrario, la entidad se expondrá a filtraciones o bulos. ¿Cuánto cuesta construir una buena reputación y cuánto destruirla?

Vinculado a esto, hay que disponer de proveedores de seguridad que nos faciliten información contrastada y de calidad; valorando la calidad por encima de la cantidad. Quizá la empresa no se dedica al análisis geopolítico, ni es experta en inteligencia empresarial, pero sí debe tener garantizado este servicio mediante un proveedor que suministre esta información para la toma de decisiones.

Contexto volátil, incierto, complejo y ambiguo

La crisis financiera del 2008 despertó el apetito de las empresas españolas por la internacionalización. A la fuerza se abrieron nuevos horizontes en los que operar, nuevos teatros de operaciones con reglas distintas a las que encontramos en España o países homólogos. Es vital entender el contexto de los destinos donde se está desarrollando nuestra actividad. Malestar social, revueltas sociales, incluso brotes xenófobos, como hemos comprobado en las últimas semanas contra los nacionales de los países más afectados (españoles entre ellos) son algunos de los ingredientes que pueden crear un incendio social en el que puede verse comprometida la seguridad de nuestros trabajadores.

Nuevo marco estratégico

En efecto, ha cambiado el marco estratégico, y eso supone aclimatarse a un nuevo nicho ecológico. Entre los aspectos que revisar, la gestión de riesgos en viaje. Se impone que las empresas españolas maduren en este sentido, contando con políticas actualizadas, planes de evacuación y otras herramientas para conseguir este objetivo.

Las crisis experimentan fases de escaladas y desescaladas, y hay que adaptarse a cada una con medidas específicas. Las empresas se enfrentan a una situación de máximo estrés, y su gestión en la toma de decisiones determinará dónde se situarán en el futuro. En esta pandemia ya hemos superado la fase de preparación, ahora queda por ver cómo solventar la respuesta y la posterior recuperación.

El sector exterior va a jugar un papel importante en la recuperación de esta crisis, y las empresas tendrán que hacerlo en un contexto inestable y vulnerable. Cómo será el mundo una vez pase esta tormenta es una incógnita, las tensiones geopolíticas determinarán el nuevo escenario, pero parece indudable que el espacio que se ceda será espacio que se conceda. Vaticinar un calendario para reanudar la vuelta a los desplazamientos por cuestiones laborales es un ejercicio difícil, casi estéril; pero sí se pueden adelantar las decisiones correctas a tomar cuando se produzcan determinados hitos o indicadores. Ahora es momento de trabajar en dos áreas paralelas: la actual situación de las restricciones y las medidas que se impondrán una vez regrese la normalidad, sea cual sea ésta.

Ricardo Lenoir-Grand Pons – Security Manager de International SOS

La incorporación paulatina a las oficinas es una realidad que ya muchas de ellas tienen en su punto de mira. La vuelta al trabajo se impondrá con todas las medidas de seguridad pertinentes (EPIS) y de forma escalonada, nunca superando el 40% o 50% del total del personal en las oficinas. Una medida que será posible gracias a la distribución de turnos y la redistribución del espacio de trabajo manteniendo la distancia de seguridad de 1’5-2 metros.

El teletrabajo seguirá teniendo un papel fundamental. Aquellos trabajadores que sean población de riesgo derivado de patologías previas continuarán desarrollando su labor profesional desde sus domicilios. Los servicios médicos de las empresas recopilan datos de sus trabajadores para comprobar la tasa de vulnerabilidad de estos ante el Covid-19, siendo lo más probable que los más afectados sean los últimos en poder regresar a su puesto de trabajo de manera presencial. Algunas medidas de seguridad de estas empresas también consideran los test rápidos como un imprescindible para la incorporación de los trabajadores.

Todos coinciden en que esta situación dará paso a un cambio en la movilidad y en la figura del viajero frecuente. La reducción de costes estará presente en todas las compañías, lo que se traduce en viajar menos de forma cortoplacista, la reducción del número de expatriados por el alto coste en diferencia con los trabajadores locales y el crecimiento a futuro de las oficinas será también menor, derivado de las malas previsiones económicas de cara a los próximos dos años.

La protección de los trabajadores es prioritaria para todas las empresas consultadas por lo que se realiza un control diario de los mismos en los destinos en los que siguen desarrollando su labor profesional, así como el seguimiento de las recomendaciones de los Gobiernos. La información veraz es vital para la buena gestión de los planes de actuación desarrollados por las empresas en cada país.

La preocupación fundamental es la capacidad de reacción ante la incertidumbre, los Comités Covid-19 que tiene las compañías continúan actualizando sus pautas de actuación según procede, preparándose para un posible rebrote de la epidemia en otoño y poniendo el foco en los países de Sudamérica donde tienen actividad fundamentalmente.

FEEX – Asociación Española de Movilidad Laboral Internacional

Cámara de Comercio de España comparte hoy una recopilación actualizada de las medidas adoptadas hasta la fecha en el ámbito económico por el Gobierno de España y la Unión Europea para mitigar el impacto del coronavirus en la actividad económica:

También se incluye la recopilación actualizada de las previsiones de crecimiento económico realizadas hasta la fecha por los principales organismos de análisis, nacionales e internacionales.

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